El abrazo como Abrazoterapia® desde 2007, ha sido una terapia que redescubre la importancia del abrazo como necesidad vital que tenemos todos de amar y sentirnos amados de verdad.

El fundamento científico del alto poder terapéutico del abrazo, queda marcadamente de manifiesto en el gesto de la madre cuando toma a su hijo y, al igual que en el alumbramiento o cuando le amamanta, su cerebro se encuentra segregando la maravillosa hormona de la oxitocina, conocida por ser la hormona del “apego”. Gracias a ella, el bebe se siente unido a su madre y resguardado de todo peligro.

Pero todavía hay más, en el acto del abrazo no solamente actúa la oxitocina, sino que también el abrazo activa en el cerebro la liberación de serotonina y dopamina, por lo que resulta fácilmente entendible la razón por la que experimentamos una maravillosa sensación de bienestar, sedación, armonía y plenitud en el momento del abrazo.

Ademas de los beneficios emocionales de recibir el afecto de otro, el abrazo puede traer también beneficios para la salud.

Me sigo maravillando tan sólo de pensar todas las cosas que Dios creó para mostrarnos su amor y nos ama tanto, que está en cada detalle para darnos felicidad. Las cosas sencillas de la vida y que nacieron del corazón de Dios, ¿Se dan cuenta como son las que nos hacen sentir mejor?

Una noche orando tuve una visión, en ella veía como Jesús me protegía, mientras él extendía su brazo para detener todo lo que quería hacerme daño, yo estaba perfectamente segura envuelta entre sus brazos . Yo nunca pude experimentar algo parecido por parte de mi papá o mi mamá, o al menos no lo recuerdo. ¡Pero Dios me permitió vivirlo! Fue algo increíble, la paz y la plenitud que sentí no sólo por el hecho del abrazo, sino de la forma en cómo él me abrazaba, ¡No quieres salir de ahí!.

Papás practiquenlo con sus hijos, no importa la edad, pero que sea un abrazo que él o ellos realmente puedan sentir en el corazón, pienso que ello crea un vínculo en ambos que nada puede romper. Un abrazo simplemente te desarma, no te puedes resistir y la sensación que da de seguridad, de calidez y amor, con nada se puede comparar.

Y para todos aquellos que tal vez nunca pudieron recibir un abrazo así por parte de sus padres nunca es tarde, les aseguro que sobrenaturalmente Dios lo puede hacer con cualquiera que así lo desea, igual que como lo hizo conmigo. En él encontrarán el descanso que un abrazo de amor paternal puede dar. Tal vez no tuviste un padre que te sostuviera, pero si tienes un Dios que puede sostener tu corazón.

 

 

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