Los voluntarios son de vital importancia en la iglesia.

Mientras que a todos nos toca reconocer éste hecho, es fácil olvidarlo en el día a día del ministerio.

Los voluntarios diligentemente llegan a servir cada semana con una sonrisa en su cara (real o no), pero es lo que hay que hacer.

Para las personas extrovertidas, esto es una experiencia estimulante, ya que para ellos es como su propia recompensa.

Para los introvertidos es un deber que deben cumplir.

Independientemente de la motivación, la eficacia que resulte del servicio, a largo plazo, depende en mucho, de ellos.

No es posible contratar el volumen de personas que se necesitan para llevar a cabo las actividades que requiere la iglesia y, la verdad, es que, honestamente, no deberíamos tener que hacerlo.

 EL DESAFÍO SE REDUCE A LAS EXPECTATIVAS.

 Expectativas de nosotros hacia ellos

  • Esperar demasiado poco y no ver su contribución tan importante y por lo mismo, rendirse.
  • Esperar demás, y por ende, arriesgarse a perder a las mismas personas que tanto se necesitan.

 Expectativas de ellos hacia nosotros

  • Hacer algo importante
  • Ser valorados y respetados

Cómo lograr encontrar el balance

Cada persona es diferente, sin embargo, hay algunas cosas que son fundamentales y que establecerá su experiencia como voluntario si se mantienen en el camino correcto.

AQUÍ ESTÁ UNA LISTA DE 10 COSAS QUE NO PUEDES ESPERAR DE LOS VOLUNTARIOS DE LA IGLESIA

 1) Invertir tiempo sin entender los objetivos

Cada uno de nosotros deseamos que nuestras vidas tengan propósito y además saber que estamos haciendo la diferencia. Cuando les pedimos a los voluntarios invertir tiempo y recursos sin explicar los objetivos del proyecto, perderemos el apoyo.

 2) Realizar tareas o actividades, sin entender el “por qué” de la solicitud

Los voluntarios necesitan saber cómo es que la tarea o actividad asignada, ayudará a cumplir con las metas.

Explica por qué el proyecto requiere de cierto tiempo invertido y lo importante que esto es para alcanzar los objetivos, así ellos tendrán una visión distinta.

3) Estructurar una visión que no está siendo modelada

Una visión en las paredes no tendrá significado sin vivirla en los pasillos. Tus voluntarios necesitan verlo modelado antes de leerlo.

Denles la oportunidad de trabajar en conjunto con el ministerio, y verán como ellos se convertirán en grandes apoyos.

 4) Asignar una función y no alentarlos

Cada uno de nosotros necesita una palabra de aliento de vez en cuando. Muestra a tus voluntarios cuánto valoras lo que hacen, anímalos pública y personalmente, tanto verbalmente como por escrito.

5) Colaborar de forma gratuita

La definición de voluntario es “una persona que trabaja para una organización sin ser pagado”. Aunque no se les pueda compensar financieramente, eso no significa que no podamos bendecirlos por su ayuda.

Resulta imposible contratar el número de personas que requiere la iglesia cada semana por $300 pesos, sin embargo, con esa cantidad se les puede bendecir a todos por ser parte del equipo: Rosquillas, barras de granola, algunos bocadillos, café, té y agua. Hay mucho que se puede hacer para demostrar a los voluntarios que en verdad se les valora.

 6) Obtén tu respaldo, si ellos no pueden respaldarte

El trabajo en equipo se trata de respaldarse públicamente y enfrentar los problemas de forma privada. Cuando tu equipo sabe que puede confiar en ti cuando necesiten de tu apoyo, ellos harán lo mismo contigo.

 7) Producir milagros de última hora sin una base no coherente

A cada iglesia se le presentan proyectos de última hora y los cambios surgen con ello. La gente siempre se pondrá a la altura de las circunstancias y luchará por sacarlo adelante. Pero cuando el último minuto no es la excepción, sino la regla, es cuando tendrás problemas.

 8) Se viene todo abajo por falta de planificación

La falta de planificación por parte del liderazgo, en definitiva no es merecedora de una insignia de honor espiritual, esto más bien, será una desventaja para el ministerio.

Trabajar con semanas de anticipación, te dará la oportunidad para buscar y escuchar la guía del Espíritu Santo, y en consecuencia, llevar a cabo su plan.

Cuando no se trabaja de esta manera esperando que la gente “esté disponible” cuando los necesites, quiere decir que no estás fluyendo en la gracia.

 9) Ser creativo sin dirección, apoyo y preparación

La creatividad no es un grifo que se abre y cierra. Es algo que viene en los momentos y las situaciones más extrañas. Dirije a los voluntarios en lo que sea necesario, da el apoyo para hacerlo y tiempo para prepararse. Te darás cuenta que tus visiones y planes superará lo que Dios puede hacer a través de ti.

 10) Motivados a través de la culpa

A nadie le gusta cargar con culpas. Cuando usamos esto en la iglesia para que la gente haga nuestra voluntad, hemos rebasado nuestro papel de líder ante las personas.

Esto no es viable. Hay distintas y mejores maneras de dirigir y sacar el potencial de las personas. La respuesta a largo plazo, la tasa de retención y la felicidad de tus voluntarios mejorarán dramáticamente.

Fuente: churchtechtoday

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