El ministerio es un maratón: No es cómo empiezas en el ministerio; Es como terminas.

Si ponemos atención en 2 Corintios 4: 1-18, Pablo nos da siete sugerencias para terminar la carrera:

Recuerda la misericordia de Dios (v.1): Dios nos ha dado nuestros ministerios. No tenemos que demostrar nuestro valor a través de nuestro ministerio, y no tenemos que revolcarnos en nuestros errores. Tú no tiene que ganar tu lugar como pastor o líder en la iglesia.

Sé sincero y honesto en todo lo que haces (v. 2): Mantén tu integridad porque la integridad produce poder en tu vida, mientras que la culpa hace perder tu energía. Tu integridad incluye cómo manejas la Palabra de Dios. No lo distorsiones ni lo confundas.

Estén motivados a trabajar por el amor de Jesús, no por deseos egoístas (v. 5): Necesitamos una motivación correcta. Muchos jóvenes comienzan como sirvientes y terminan celebridades. Necesitas aprender a vivir tu vida para una audiencia de uno, y que ese uno es Jesucristo.

Darse cuenta de que los cristianos son sólo humanos (v. 7): Debemos aceptar nuestras limitaciones, y la forma más rápida de agotarse y tirar la toalla es tratar de ser Superman. La humildad es ser honesto acerca de tus debilidades.

Desarrolla un verdadero amor por los demás (versículo 15): Las iglesias prosperan, crecen y sobreviven cuando el amor perdura. Debes amar a la gente o no durarás en el ministerio.

Permiten tiempo para el rejuvenecimiento interno (v. 16): Tengo un lema: Desvía diariamente, retira semanalmente y abandona anualmente. Usted necesita tomar tiempo para recargar. En la Fuerza Aérea, han dominado el arte del reabastecimiento de combustible a mitad de vuelo. Usted también puede, no tiene que aterrizar cada vez que necesite repostar.

Manténte enfocado en las cosas importantes, no distraído por problemas momentáneos (v.17-18): Mantén los ojos en la meta, no en el problema. Sólo el que ve lo invisible puede lograr lo imposible. Para ser un ganador en el maratón de servicio ministerial, los cristianos necesitan darse cuenta de que las personas exitosas son gente común con una determinación extraordinaria. Si huimos de problemas, nunca podremos llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

¡El mundo necesita que tu permanezcas en el ministerio! Dios te conectó y te llamó a la tarea, y puedes hacerlo en su poder y bajo su gracia.

Rick Warren

Articulo originalmente publicado aquí

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