Conectate con nosotros

Destacados

Dirigiendo la alabanza para niños: Ponte a su nivel para mostrarles a Jesús

Publicado

el

¿Alguna vez has dirigido la alabanza y adoración con niños?  La verdad es que hay una diferencia abismal en dirigir a adultos y a niños.

Los niños quieren saltar, gritar y sudar cuando adoran a Dios. Ellos quieren divertirse, ¡Eso es lo que hacen los niños! También los padres y los líderes del ministerio de niños les encanta que sus hijos bailen y canten, pero a veces es difícil lograr que los padres, líderes y niños participen de la misma forma.

Es entendible.

Estamos envejeciendo, estamos cansados, no hemos tomado suficiente café, no es realmente lo nuestro, etc. Pero hay algo asombroso que sucede cuando dejamos todo eso de lado y nos ponemos al nivel de un niño.

Inspira 720×90
Banner-Curso-Bajo-728×90
Banner-Academia-Tecnoiglesia-728×90
tecnoiglesia store BIG
Banner-Curso-X32-728×90
Banner-Curso-ProPresenter-728×90

En mi experiencia con el ministerio de niños, tanto en la iglesia como en algunos campamentos, he aprendido que la clave del ministerio de niños son los voluntarios. Puedes tener un programa y un plan de estudios bien planificados, pero la forma en que lo ejecutan los voluntarios hace toda la diferencia. Lo mismo es cierto en el las reuniones de los niños. Si bailamos y cantamos con todo nuestro corazón, los niños también lo harán. Si nos paramos atrás, con los brazos cruzados, los niños también lo harán. Siguen el liderazgo de los voluntarios. Necesitan que les mostremos el camino y los guiemos en la alabanza y adoración, eso los llevará amar más a Jesús.

Dirigir a los niños en la alabanza y adoración bailando y cantando es más que simplemente intentar que los niños te imiten. Cuando haces esto, estás bajando al mismo nivel que estos niños, entras en su mundo, te reúnes con ellos donde están. Les estás diciendo que te preocupas por ellos y quieres estar con ellos, y lo harás incluso aunque te cueste trabajo. No tienen que hacer nada para subir a tu nivel, tú bajas a los de ellos. Esto ayuda a los niños a dejar caer sus murallas y confiar en ti y abrirse contigo, y eso allana el camino para que tu puedas construir una relación con ellos y compartir el Evangelio.

Sé que esto funciona, no solo porque lo he visto, sino porque esto es lo que Dios ha hecho por nosotros.

El Antiguo Testamento está lleno de historias sobre la incapacidad del hombre para obedecer a Dios y sus requisitos y reglas. Simplemente no pudimos hacerlo. Pero entonces Dios nos envió a su hijo. Jesús entró en nuestro mundo. Bajó para encontrarnos a nuestro nivel, justo donde estamos. Y le costo mucho. Jesús dejó las comodidades del cielo, se puso carne, caminó en esta tierra con personas que lo maltrataron, lo malentendieron, lo escupieron, lo abandonaron y finalmente lo mataron. Fue un rey que tomó la forma de un siervo. Él sabe lo que es salir de su operación normal. Él sabe lo que se siente al sentirse incómodo. Dios sabía que no podíamos acercarnos a él, así que él vino a nosotros. Y en Filipenses 2, Pablo nos pide que tengamos la misma mente. Tener el mismo amor. Incluso hacia los niños.

Así es como debemos guiar a nuestros hijos en la adoración. Tenemos que acudir a ellos, dejar nuestro consuelo y estar dispuestos a hacer tonterias e incluso parecer tontos. Necesitamos ponernos a sudar y saltar sobre nuestras débiles rodillas y bailar con quizás nuestros movimientos menos agraciados. Necesitamos mirar sus intereses, no los nuestros. Necesitamos considerarlos más importantes que nosotros mismos y dejar de cuidar nuestra imagen. Esto es algo divino.

¿Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para que nuestros niños conozcan y amen a Jesús?

¿Estamos dispuestos a dar nuestras vidas para que ellos puedan saber más de Dios?

¿O esperamos que se ajusten a nosotros?

Esto puede ser difícil al principio, ya que dejar nuestras vidas y deseos siempre es difícil para todos. La buena noticia es que tenemos un gran sumo sacerdote que puede simpatizar con nuestras debilidades y tenemos el Espíritu Santo para ayudarnos. Así que ora y pídele a Dios que te ayude, ama a estos niños como él nos ha amado. Pídele que te ayude a ponerte en su nivel y observa lo que sucede. ¡Creo que también encontrarás que esto te llena! Hay algo que cambia la vida al amar a los niños de la manera en que Jesús nos ama.

Soy instrumento de Dios, adorador y director de alabanza, Tecnoiglesiólogo, entusiasta de la tecnología en la iglesia, fundador de Tecnoiglesia.com. Esposo de Ale Abiú, y padre y amigo de mis hijos Samuel y Daniel.

Anuncios
Comentarios
>

HOLA SOY PEDRO.

Te invito a que registres tu correo electrónico para recibir información, tips y recursos para ayudarte con la tecnología en tu iglesia.

No compartiremos tu email con nadie.

A %d blogueros les gusta esto: