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3 actitudes que limitan tu servicio a Dios

Durante nuestra vida como hijos de Dios pueden existir diversas situaciones y asuntos que pueden limitar nuestro servicio a Dios, estas situaciones vienen acompañadas de actitudes que podemos tener como personas y que pueden afectar la forma en la que nos desarrollamos en nuestro servicio a Dios en la iglesia.

Sabiendo esto, es muy necesario que podamos analizar frecuentemente nuestro corazón y nuestros intereses para poder detectar cuales son las cosas que están estorbando y afectando nuestro servicio a Dios.

En este artículo vamos a analizar 3 actitudes que limitan tu servicio a Dios y algunas soluciones que te ayudarán a avanzar cada vez más hacia tu propósito con una actitud correcta y lejos de las limitaciones.

1.- La falta de Disposición

Una de las actitudes más recurrentes que pueden limitar nuestro servicio a Dios es la falta de disposición. En ocasiones queremos servir y dar lo mejor de nosotros, pero cuando nos damos cuenta que eso nos demandará tiempo, compromiso, recursos, llega un punto donde la gente comienza a desertar y dejar de estar disponible o dispuesta por el simple hecho de no querer dejar lo cómodo por dar un extra.

No permitas que el salir de tu zona de confort te provoque falta de disposición, ya que lo que hacemos para Dios es sumamente valioso tanto para Él como para nuestra iglesia local, así que sea el área que sea en la que estés sirviendo mantente siempre con una actitud dispuesta para servir, sal de tu zona de confort y verás cómo Dios pone todo en su lugar. No te preocupes por el tiempo, por los recursos, ni por las limitaciones, entrega lo mejor de ti a Dios, Él se encargará de bendecirte cada vez más.

2.- La falta de Prioridad

Cuando una persona no establece correctamente sus prioridades es muy propensa a fallar en su servicio a Dios. Las prioridades siempre nos ayudarán a darle la importancia y relevancia a las cosas en nuestra vida para que sobre ellas pongamos la atención correcta.

Cuando no le ponemos la prioridad correcta a nuestro servicio, simplemente podemos ser omisos o podemos caer en no darle la importancia que merece. Dios no merece sólo un poco de tu atención, Dios merece lo mejor de ti.

En tu lista de prioridades, establece siempre en un lugar alto tu servicio a Dios, porque es ahí donde le darás la importancia y relevancia que merece.

3.- La falta de Convicción

La persona que se convence de que el reino de Dios es lo mejor que ha podido conocer y experimentar en esta vida, entonces se compromete a mantenerse fiel en su servicio a Dios en todo momento. Cuando hay una convicción real en tu vida dejarás atrás cualquier actitud como orgullo, envidia, altanería, humillación, etc. y podrás demostrar con tus acciones que Dios es el primer lugar en tu vida, que honras el don y el talento que Él te dio (porque de Él provienen todas las cosas) y podrás ser excelente en todo lo que hagas en tu iglesia.

Todos los servicios son valiosos, pero si no estás lleno de una convicción firme es fácil que limites tu servicio a Dios, es por eso que te animo a ser firme en Jesús, firme como hijo de Dios, y que cada vez más seas excelente en actitud y en servicio para Dios.

Espero que estos consejos ayuden a más de uno que los lea. Mi oración es que Dios nos ayude a seguir siendo perfeccionados en Él para dar lo mejor de nosotros siempre.

No olvides compartir esto con alguien a quien le pueda ayudar también. ¡Nos leemos pronto!

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