El streaming ha hecho cambios muy grandes en la forma en la que vemos contenidos o se graban o trabajan los mismos y por eso ha ido marcando territorio a lo largo de este corto tiempo
Con todo esto tenemos muchos ejemplos como Netflix, YouTube, Facebook donde la incorporación de los sistemas de streaming, fue desde su inicio o una decisión fundamental en lo que son ahora.
Conocer cómo funcionan estos protocolos es importante para que podamos tomar mejores decisiones con respecto a la transmisión de nuestros propios contenidos.
Principales protocolos de streaming
Como sabemos, el streaming funciona como una transmisión en directo que nos permite consumir contenido en línea sin descargar ficheros. Pero nada de esto sería posible sin los protocolos.
Hoy en día, existen dos protocolos especialmente importantes para transmitir contenido a través de Internet: RTMP y HLS.
RTMP
El protocolo RTMP (Real-Time Messaging Protocol) fue diseñado para transmitir audio y video online, bajo demanda o en vivo.
Una ventaja significativa es que Adobe (el propietario de RTMP), hizo de este protocolo una especificación abierta, de manera que puede ser utilizada por aplicaciones de terceros como OBS.
HLS
HLS (acrónimo de HTTP Live Streaming) es un protocolo creado por Apple y compatible con Safari, iOS y las últimas versiones de Android / Chrome, aunque también puede decodificarse usando JavaScript para que admita Firefox e Internet Explorer.
El streaming vía HLS es el más recomendado para las empresas, ya que es más probable que los dispositivos del usuario final se adapten a las condiciones de la red. Esto es muy importante cuando nuestro perfil conceptual de público usa dispositivos o entornos de red distintos.
¿Qué es la transcodificación?
Transcodificar consiste en tomar contenido ya codificado (comprimido), decodificarlo (descomprimirlo) y, después, volver a codificarlo.
Un ejemplo sencillo es cuando se cambia el formato en un fichero de una fuente MPEG2 a H.264. Sin embargo, también se puede hablar de transcodificación cuando se hacen ediciones básicas como añadir marcas de agua o logotipos, e incluso cuando se redimensiona un cuadro de vídeo.
La importancia de la transcodificación es crítica cuando necesitamos abarcar una audiencia heterogénea. Por ejemplo, si transmitimos usando RTMP a una resolución de 1080p, es probable que los usuarios con una conexión a Internet deficiente tengan problemas de carga.
Visto así, la transcodificación es útil porque nos ayuda a “traducir” vídeos para que la transmisión no excluya a parte de la audiencia.
Etapas del proceso de streaming
¿Cómo se relacionan los protocolos de streaming, la transcodificación y una transmisión en directo de buena calidad?
De forma resumida, el streaming se compone de las siguientes etapas:
Input. Es la entrada de la señal de transmisión.
Transcodificación. Consiste en adaptar el video en múltiples calidades y en tiempo real para garantizar que el contenido llegará a todos los usuarios.
CDN (red de distribución de contenidos). Es un formato de distribución que acelera la entrega de contenido sin importar la ubicación geográfica del espectador.
Finalmente, el proceso acaba con la integración web a plataformas como YouTube y Facebook Live, y la entrega del contenido. Este es el desenlace, pero llegar a él con buenos resultados dependerá de los protocolos y la transcodificación.
En conclusión, conocer la terminología es un pre-requisito importante para contratar la solución de streaming que nuestra empresa necesita. El siguiente paso es elegir una plataforma que pueda ofrecernos compatibilidad con múltiples dispositivos, transmisión ininterrumpida, integración con el branding de nuestra marca y otras herramientas de comercialización.